lunes, 3 de noviembre de 2008

Un paseo por la Recoleta


1 de Julio de 2008
El año pasado, hacia la segunda parte, el suplemento cultural de La Nación, ADN, organizaba charlas con personalidades de la cultura en general. Un día le tocó el turno a Beatriz Sarlo y decidí acercarme a escuchar sus palabras aunque sobre todo, a hacerle una pregunta: ¿Qué entendía ella por aquello que decía la presidenta electa Cristina Fernández de Kirchner, de que los argentinos nos merecemos un mejor relato?
Lo de Sarlo estuvo “just good”. Se suma a la corriente de Escudé y reivindica a Duhalde como un político de riesgo. Habló de Sarkosy como el primer presidente francés que es un Homo videns nato mientras que al estilo K lo relaciono con un formato más radial (por radio) de comunicación. También nos enteramos que la señora juega todos los días al tenis. ¿Mi pregunta? No la respondió. Dijo que ella tampoco entendía que significaba. Supuso que yo tampoco la entendía. Creyó que era una pregunta cómplice.
Pero no fue lo más interesante que me pasó. Mientras caminaba hacia el primer piso del Centro Cultural Recoleta, donde se desarrollaría la charla, transitaba por el pasillo principal girando el cuello en cada puerta que daba a alguna habitación de exposición hasta que en una de esas una tela negra cubría la entrada a la habitación. Desandé un par de pasos de mi acelere y decidí entrar a esa sala que me generaba curiosidad. Desde afuera la sala se veía a oscuras y esa cortina negra la hacía más lúgubre aún. Corrí el velo, y me topé con una pared escrita. Me dije que leería después lo que decía. Cuando saliese. Antes quería ver cuál era la obra tan velada. Crucé la pared por el costado y allí nomás la vi. Era ella o él porque para mi las ratas no tienen sexo. Iluminada por un haz de luz, y el resto de la habitación oscura, colgaba una rata muerta, una gran rata muerta. Que hija de puta!!! dije, estaba solo en la habitación. Maldije al artista por ponerme la rata en frente. Tan gratuito, tan fácil…. Después leí lo que decía la pared. Era un fragmento de un texto más amplio. Del pilón que había, tomé una fotocopia de ese texto y salí al pasillo. Luz otra vez, dos viejitas dudaban en entrar. Solo pude decirle “se lo recomiendo, entren”, mientras me alejaba. Sarlo y sus amigos me esperaban… la gente sobraba en relación a las sillas dispuestas. Yo pertenecía al grupo de los parados de la puerta hacia el pasillo. Nos amenazaban que cerrarían la puerta ni bien entre Sarlo. Empezamos a organizarnos, propuse sentarnos en el piso. Un acomodador me dijo que eso era imposible: Orden municipal. Lo dijo bien, con autoridad como lo dicen aquellos que responden “orden municipal”. Me acerqué a una de las promotoras y le pregunté como podíamos solucionar el inconveniente. Me miró, era lo que buscaba, y me dijo que no sabía. La gente se agolpaba en la puerta, la señora no aparecía y bueno, la presión aumentaba. Por fin alguien, arrimó alguna solución: poner bancos en el pasillo y prender los parlantes y así, al menos, escuchar su voz, tal como los descamisados escuchaban a Eva, pensé. La popularidad de Sarlo en Recoleta es indisimulable. El público era recoleto en su mayoría. Me sentía como cuando niño, me sentía en mi hogar. Claro que en el trajín de una cosa y otra, observé como otra señora se levantaba y dejaba un espacio vacío por la cuarta fila. Pregunté si alguien estaba solo, ya que había sobrado un lugar. Nadie respondió. La gente va acompañada a ver a Sarlo. Entonces me senté. La Señora se hacía esperar, entonces empecé a leer el texto que había tomado de la sala de la rata muerta. A medida que lo leí me seguía transportando a ese sentimiento de terror que me producía esa sala. Cuando finalicé de leerla entró Sarlo y ya nada fue igual ya no estaba solo en el cuarto oscuro, ni la rata estaba inmóvil, seca, dada vuelta, muda. “Quiero aclarar que la Señora Sarlo no es la culpable del retraso. Ella posee una puntualidad inglesa” dijo el director del suplemento cultural y arrancó la charla.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Orden y progreso maradoniano

A mi me puso contento la elección de Maradona. Es más, me atrevo a decir algo que choca un poco con la azonada de voces reinantes: la designación de Maradona como técnico de la selección tiene motivos de disciplina y orden. Maradona, junto con Bilardo, se convierten en hombres y palabras autorizadas y con autoridad para dirigir un seleccionado gobernado por los magníficos Tevez, Aguero, Messi, Riquelme, Heinze, Demichelis, Gago, Mascherano. Es decir por las principales figuras del Manchester, Atlético de Madrid, Barcelona, Boca, Bayern Munich, Real Madrid y Liverpool. NADIE, Como?, NADIE agrupa a estos jugadores en el mundo. Jugadores fundamentales de los principales equipos del mundo. entonces mi hipótesis es que Maradona junto a Bilardo responden a las necesidades de ORDEN TÁCTICO y AUTORIDAD LEGITIMADA que pueden brindar estos 2 tipos. Maradona en un vestuario pone en igualdad de condiciones a cualquiera de estas figuras. TODOS estos jugadores mencionados desean la palabra de aliento y aprobación de su ídolo máximo, y la idolatría es una forma de autoridad y control. Me imagino a eldiego abrazando a Di María, y un Messi o Tevez o Riquelme haciendo lo posible para ser merecedores de ese abrazo. Entonces eldiego diga: meté en la cancha, esto es la selección, esto es lo más grande que te puede pasar en tu vida deportiva y como abuelo de Heidi, les cuente una história épica de sus años de 10. Y entonces los pendejos de más de 50 palos se saquen el IPOD y lo escuchen encantados. Los deje satisfechos para que aparezca Bilardo con la escuadra y el manual y los trastorne en serio, de una vez por todas.

martes, 28 de octubre de 2008

8)

Era de noche. Estábamos caminando en uno de esos espacios abiertos que combinaban cemento y tierra, tan típicos de los paisajes públicos actuales de las grandes ciudades. La luminaria poseía una intensidad tal que permitía una visión óptima y de cierto magnetismo. En un momento nos detuvimos. Tuvimos el presentimiento de que algo sucedía. Quienes me acompañaban poseían rostros no reconocibles pero en definitiva me acompañaban. Íbamos juntos. Pertenecíamos, de alguna manera, a un mismo espíritu. Decía que detuvimos la marcha y miramos al cielo. Por encima de la altura de los faroles que enfocaban nuestro espacio apareció un OVNI. Este objeto tenía la típica fisonomía de un plato volador de las películas clásicas de Hollywood. Por encima de la superficie ovalada se edificaba una cúpula que definía al objeto como un trompo pero de superficie plana. Claro, en definitiva era un plato volador que no requería una base en punta que le permitiese girar sobre su eje como los conocidos trompos del tiempo de ocio de nuestra niñez. Por debajo de la superficie ovalada, varios focos de luces de variados colores contrastaban con el gris opaco de la fachada del acorazado. Las luces se tornaron intermitentes, era una nave voladora estilo disco. Solo faltaba la música. En su lugar una voz comenzó a hablarnos. En nuestro lenguaje y en nuestro idioma. Con palabras y en castellano. El formato era de mensaje sin espacio para él ida y vuelta de preguntas y respuestas, de opiniones y pareceres. El disco volador hablaba y nosotros escuchábamos, temerosos. La idea de ser atacados nos invadía. Estábamos agazapados, como esperando el momento donde el misterio de aquella presencia externa deviniese en asalto. El misterio se presentaba como posibilidad de desintegración física de nuestros cuerpos. Luego de un rato, las palabras cesaron sin haber podido comprender del todo el motivo de su presencia. La nave inició el descenso al mismo sitio donde estábamos, lo que motivo la búsqueda de un refugio que nos tranquilizara, que nos escondiera. No alcanzó a aterrizar, más bien se deslizó a pocos centímetros de la superficie de cemento. Recuerdo estar detrás de una columna y ver una ventana amplia en la cúpula e la nave. La posibilidad de visualizar el interior de la nave me motivó. Fui siguiendo el recorrido de la nave sin ser visto, corriendo entre las columnas del boulevard. Mis compañeros estaban desperdigados por la zona. Nadie me acompañaba en esta empresa. Estaba solo. La nave viró. Me daba la sensación de estar buscando un sitio para estacionarse, pero enseguida el ruido de motores se hizo intenso, adelantando un despegue definitivo. Y allí alcance a ver su interior. Una pareja de ancianos comandaba la nave. El reconocimiento fue instantáneo. Eran unos viejitos famosos por sus testimonios acerca de la presencia de OVNIS. Decían haber tenido contacto con extra-terrestres y les rendían homenaje a esos visitantes del universo con performance de este estilo, reproduciendo todo ese bagaje que el cine había escenificado en las películas del género a varias generaciones en los últimos setenta años.
Mientras todo esto recordaba, antes que la nave se nos pierda en las alturas, el viejo promotor de la vida extra-terrestre sacó de debajo del control de mandos una botella y un paño. Con una sonrisa me miró y se esfumó velozmente como la nave. Recuerdo mi indignación y mi último pensamiento antes de abrir los ojos: no puede ser, a los OVNIS los auspicia Budwaiser.

viernes, 24 de octubre de 2008

martes, 21 de octubre de 2008

Masocas


Preludio

El cambio de hora lo hice en la casa de un amigo. Estábamos festejando su cumpleaños. Eso apuró la decisión de irnos. Antes de salir tenía en el celular dos mensaje, de mi hermano y mi sobrino, que me habían conseguido una entrada para el súper-clásico. Despedí a mis amigos y amigas que se iban a una fiesta y caminé hacia algún transporte que me llevara a casa, a la dulce espera. La idea de ir a la cancha así, de repente, sin mucha planificación, de modo inesperado, me entusiasmaba. Últimamente todo lo inesperado me entusiasma. Atrás quedaba el recuerdo del último river-Boca que presencié, en el cuál juré no volver a vivir un bodrio parecido. Fue el cero a cero de Merlo y Basile sentados en cada banco. Recuerdo haber contabilizado dos jugadas para river y media para boca. Un fiasco a tribuna llena. La puesta en escena de pactos pre-existentes entre los dos amigos. Este no podía ser igual, aquellas figuras ya no dirigían el juego. Mi carnet del millonario está en mora hace varios meses, marzo creo. Desde la cancha, nada me ofrecía mi equipo y hacía rato que yo no ofrecía nada desde las tribunas. El contrato estaba roto. Pero volver al Monumental en un river-boca y de modo inesperado, me sonaba grato. En definitiva estos pensamientos pretendían lograr un entusiasmo que durante la semana había perdido viendo la performance de la selección de Basile. Ese equipo, que jugó en Santiago sin enganche, sin un diez que distribuya, que pare la pelota y piense, sin Román digamos, me recordaba la intención constante de Simeone de hacer jugar al pibe Buonanote de volante por izquierda. Allá, cerca del corner, pasivo del juego. En la espera de otro no virtuoso que le arrime el balón apenas para tirar un centro. Cuanto desperdicio. Cuanto desprecio por el juego. Así estaba la cuestión. El suceso Basile mostraba que el rejunte de los mejores jugadores sin una organización del juego, sin la habilidad táctica que permitiese sacar el mayor provecho para el equipo, no garantizaba el resultado, ni el buen juego. Todo quedaba librado a la inspiración de sus jugadores. Era la entrega a un virtuosismo individual en el vacío de un equipo. Y llevando este planteo a river me encontraba con un equipo si enganche, sin virtuosismo y sin equipo. ¿Para qué iba a ir a la cancha?, me preguntaba si Román llevaba la diez estampada en la azul y oro. Y sabemos que el estadio no es el mejor sitio para neutrales. Pero aún así, me parecía un despropósito no aceptar esa entrada al gran acto del fútbol. Me sostenía en la esperanza, ese lugar común universal, que sentencia: los clásicos son partidos apartes. No importa que ocurrió antes. Es decir, el clásico no transita el camino de la historia ni de los pronósticos. Sin vueltas, el domingo me levanté y me fui a buscar mi entrada.
Pasé por lo de mi hermano y ya ahí las cosas se pusieron medias fuleras. La entrada, producto de la re-venta, tenía un precio cinco veces mayor al oficial. Seamos claros acá: mi hermano me ofreció una entrada de re-venta con un precio cinco veces mayor al valor de ventanilla. Ya no se puede hacer familia ni con la familia, pensé. En mi mano tenía la prueba de la estafa, una Sívori media quintuplicada en su valor. Tomé el subte y me baje en la estación Congreso. El paisaje era un colectivo humano de remeras de diversos diseños con el blanco y la franja roja cruzada. Después me enteré que la consigna era ir al estadio con la remera del equipo. Yo, bien gracias, pantalones de lino verde y remera gris. Ya desentonaba entre los feligreses. Mientras caminaba observaba a los extranjeros, europeos y más precisamente británicos, que replicaban aquí el ritual de la cerveza previo al partido en los bares que encontraban a su paso. A los locales, por nacionalidad, nada los detenía en su marcha hacia el evento. Nosotros hacemos la previa en el mismo estadio, con cocacolas y hamburguesas, sentaditos, esperando y parados, gritando. Grité mucho en la previa al comienzo del partido. Había una potencia retenida, contenida, luego de este período alejado de los campos de juego. Y lo saqué para afuera. En su mayoría, los cantitos mantenían esa impronta xenófoba con gargantas letales que ameritaban un desfile por el imaginario programa INADI Nights. Con la conducción estelar de M.J. Lubertino. Así y todo me entregué a la efervescencia del lugar. Observaba los bombos, la entrada sincronizada de la hinchada en su rol principal. Todo me sonaba familiar. La reserva había terminado uno a cero para river. Los pibes habían tocado la pelota en toda la superficie del campo de juego. Estábamos bien. La gente estaba contenta y expectante. Los equipos entraron y el ritual de la explosión de gargantas y banderas acompañó el trote de los once jugadores. Luego entró el visitante, el imposible de imitar Boca Juniors. Ahí estaba Román. Startdeshow, Baldasi.

Fin de acto

El partido ya fue. Terminó. Ganó el que tenía un jugador menos. Ganó el que tenia enganche. Ganó el visitante. El rival de ¿toda la vida? Ganaron los otros. Los de enfrente. Los que eran poquitos y apretados en ese corralón vengativo. Aquellos cuyo coro de voces era famoso pero ni se escuchó. Nosotros éramos, una vez más, mucha gente y poco equipo. Y los de enfrente no se iban. Cantaban, movían las manos, aplaudían, se reían, se burlaban. El club decidió, apenas terminó el partido, elevar el volumen a tope de los parlantes con avisos de publicidad que saturaban. Y ellos no se iban y la música taladraba el tímpano. Después de cuarenta y cinco minutos, la tribuna de enfrente quedó vacía. Vacía de gente pero llena de contenido. Una bandera solitaria decía: otra vez será!!! Abran la puerta, comenzó a gritar la gente. Y yo también lo deseaba en silencio. Los comentarios post-partido son infernales. Más cuando perdes y peor cuando es con boca de local: son un desastre, no juegan a nada, se tienen que ir todos. Es decir, lo de siempre. El estado de ánimo, alrededor de dos tiempos de cuarenta y cinco. Desde la popular coreaban el nombre del burrito. Como se sintió su ausencia. Porque con un tipo que marcara el pase y pusiera la pausa creo que alcanzaba y sobraba para este partido. Éste boca es un rival mediocre, y el river de Simeone es un equipo acelerado al mango.
Abrieron las puertas y camine hasta la estación Congreso de Tucumán, mi destino era San Telmo, previa combinación. Pero en la estación siguiente, un grupo de boquenses abordaron y coparon varios vagones de la formación. Y ahí si se los escuchó. Tenían mucho que decir: que les dolía la pija de tanto coger, que Ahumada tenía razón. Y varias puteadas más. Uno de ellos en particular, agitaba con todo. En su mano tenía un asiento del estadio que se había choreado, y lo estampaba contra las paredes del vagón. El ruido y la exaltación atemorizaron a los pibes con camisetas de river y caras de pollitos. Había ganado el más fuerte en el vagón. Un rato antes, en la cancha, había ganado el más inteligente. Ese equipo que juega alrededor de un diez que sabe como caminar el césped. Ahora estamos cerca del puesto vigésimo del campeonato. En diez partidos ganamos uno. Pronto tocaremos un nuevo fondo. Así, acelerados, como su técnico. Pronto, el Monumental será la sede oficial del primer encuentro masivo de masoquistas. Y yo estaré ahí, con el escudo tatuado en el hombro.

viernes, 17 de octubre de 2008

miércoles, 15 de octubre de 2008

Análisis Septiembre 08

Vamos a observar un poco los datos del mes de Septiembre (acá, acá, acá y acá). El contexto de estos números se ubica luego de haber pasado algo más de dos meses de la votación parlamentaria decidida por el vicepresidente Cobos. Vicepresidente que se situó, desde los argumentos expuestos previo a su votación, como un actor neutro del conflicto. Aunque su decisión, contraria a la posición del Ejecutivo Nacional, trastocó el panorama político. A partir de este voto, Cobos se posicionó por fuera de la estructura política de la coalición de gobierno a la que pertenencia. Su lectura de la opinión mayoritaria de la población, que no acompañaba el posicionamiento del gobierno, le permitió concentrar para sí una alta valoración positiva de su figura contrastando con la caída pronunciada de la presidenta y de su marido, Néstor Kirchner. Hoy por hoy, y teniendo en cuenta el espacio de tiempo restante para las próximas elecciones a presidente (2011), se ubica con una intención de voto superior a la que lograría incluso Néstor Kirchner, Presidente (2003-2007) que supo concluir su mandato con una imagen positiva que alcanzaba a casi siete de cada diez entrevistados a nivel nacional. Recordemos que el caudal electoral para una supuesta re-elección del patagónico era mayor al que lograba Cristina Kirchner. Pero otras cosas sucedieron en estos setenta días posteriores al conflicto. La presidencia de Cristina, quien por el mes de Julio apenas arañaba un 27 por ciento de imagen positiva, pudo recomponer poco a poco su valoración (aunque aún está lejos de los índices de sus primeros meses de gestión (Diciembre-Marzo) con decisiones que pretendieron recomponer la iniciativa de gestión. Respaldada en los números superavitarios de la balanza comercial y fiscal, y en el crecimiento constante de los indicadores económicos, y además sintiendo el golpe del conflicto agropecuario logró frenar la amenaza de legitimidad lograda en las urnas y puesta en cuestión por sectores económicos, mediáticos y de la población. La re-estatización de Aerolíneas Argentinas, la decisión de pago al Club de París y la ley de movilidad jubilatoria fueron los pilares del cambio de tendencia que permitieron esa recomposición parcial. Además de posibilitar un hecho inédito de la gestión global del kirchnerismo como fue la conferencia de prensa brindada por la mandataria. Con todo esto, hoy Cristina logra una imagen positiva de alrededor de los 40 puntos porcentuales. Similar a lo que logra en la provincia de Buenos Aires, distrito de gran peso electoral. Si nos concentramos en los escenarios electorales testeados no se vislumbra un posicionamiento fuerte de algún supuesto candidato. Es decir, el escenario post conflicto agropecuario profundiza la crisis de representación de los partidos pero también de los liderazgos constituidos al calor de esa crisis del sistema de partidos persistente. En el primer escenario, Mauricio Macri, apenas alcanza los 26.2% de votos, seguido por Cristina Kirchner con 17.7% y Elisa Carrió con el 11.7%. Si cambiamos a Cristina por Néstor, el caudal electoral del oficialismo aumenta al 25.5% dejando a Macri en segundo lugar con el 18.8%. Carrió se mantiene en el tercer lugar con 12.5%. Ahora bien, si sumamos a Julio Cobos al escenario, observamos que reciente popularidad lo ubican el tope de las preferencial con el 29.3% de las menciones, relegando al resto de los candidatos elegidos en estos hipotéticos escenarios.
A partir de estos datos se mensura la fuerte caída sufrida por el kirchnerismo donde sus principales referentes no logran acaparar una mayoría consistente. Además no se vislumbra hoy por hoy otros dirigentes con “chapa” de candidato que promueva el oficialismo. Habrá que ver que sucede con la fama alcanzada por Cobos tras su voto “no positivo”. Es cierto que el horizonte eleccionario está muy lejos y estos números tan solo pretenden ordenar un poco lo que dejó estos primeros meses hegemonizados por el conflicto agropecuario. De este modo la figura emergente del conflicto, Cobos, se sitúa como un referente a tener en cuenta por las estructuras opositoras al gobierno pensando en algún distrito para las elecciones legislativas del año próximo. Claro que la decisión de enfrentar al gobierno llevaría a pensar si continuaría siendo el vicepresidente del gobierno nacional
Días atrás se llevó a cabo la convención radical, identidad partidaria histórica que posee Cobos, donde el Senador Morales hizo hincapié en la falta de liderazgos fuertes que acompañen la estructura nacional del partido centenario. Estructura muy diezmada en los últimos años pero que no es despreciable en el contexto actual argentino. En esa búsqueda de representantes fuertes e identificados con el partido (en términos politológicos, un militante y no un arribista) la líder de la Coalición Cívica aseguró que estaría dispuesta a hacer un frente común con los radicales no alfonsinistas y algunos sectores del socialismo. Pero dejaría fuera de esa construcción a Cobos.
El macrismo parece juguetear con acercamientos a aquellos peronistas que no tienen lugar en el universo PJ kirchnerista. Claro que este sector paria del peronismo, liderado por Eduardo Duhalde, resulta de difícil definición hoy en cuanto a su penetración en la estructura que conduce Kirchner. Considero que aún resta bastante brega, al interior del movimiento, por espacios de control dentro de la estructura mayoritaria del país. Veremos que pasa acá. Ya Felipe Solá y Mario Das Neves arrancaron motores hacia el 2011. Hablando de motores, y bonaerenses más precisamente, el ex-motonauta Daniel Scioli mantiene una valoración de su persona y de su gestión con saldo positivo. Esto lo ubica como un referente de relevancia en el distrito, pero eso no se derrama hacia los posibles candidatos oficialistas, incluido Néstor Kirchner. Enmarañado se encuentra este distrito. Aquí el kirchnerismo deberá meditar bien la elección de su candidato. Sergio Massa aún posee espacio para crecer, mientras que Florencio Randazzo no logra índices relevantes. Cabe destacar el buen posicionamiento de Fernando “Pino” Solanas, quien ha tenido amplia cobertura mediática a partir de su documental sobre el estado de los ferrocarriles y la acusación con bajo sustento que hizo el ministro de justicia, Aníbal Fernández, sobre el cineasta y político, luego de los incidentes con los trenes del GBA.
Hasta acá llego hoy, mientras medito si continúo los análisis con este tono.